Capítulo 2 – La historia del Tango Argentino
Lo que aprenderás
● Dónde y por qué nació realmente el Tango Argentino
● Cómo un baile marginal terminó conquistando Europa
● Las etapas que transformaron al tango en lo que es hoy
● Por qué conocer su historia te hace mejor bailarín
Introducción
En mi segunda semana de clases, mi profesora dijo algo que se me quedó grabado: "Cuando abrazás a alguien para bailar un tango, estás abrazando también a todos los que lo bailaron antes que vos." En ese momento no entendí bien a qué se refería. Pensé que era una frase bonita, nada más.
Meses después, leyendo sobre los orígenes del tango, entendí lo que quiso decir. El tango no apareció de la nada. Nació de la necesidad, de la mezcla, de la nostalgia de miles de personas que dejaron todo atrás para empezar de nuevo en un puerto extraño. Y esa historia todavía vive, silenciosa, cada vez que la música empieza a sonar.
Te invito a viajar conmigo, más de un siglo atrás, para entender de dónde viene este arte que hoy nos apasiona.
Desarrollo
El caldo de cultivo: Buenos Aires, fines del siglo XIX
Entre 1880 y 1920, Buenos Aires vivió una de las mayores olas migratorias del mundo. Llegaron italianos, españoles, franceses, además de criollos del interior y comunidades afrodescendientes ya establecidas en el Río de la Plata. La ciudad se llenó de conventillos —casas de vecindad donde convivían familias enteras de orígenes completamente distintos, hacinadas, compartiendo patios y necesidades.
En ese contexto de desarraigo, soledad y mezcla cultural nació el tango: como una fusión de ritmos africanos (la habanera, el candombe), músicas europeas (la mazurca, la polca, el vals) y la payada criolla. No fue creado por una sola persona ni en un solo lugar. Fue, literalmente, hijo de la mezcla.
Un baile mal visto
Es importante entender algo que sorprende a muchos principiantes: el tango nació en los márgenes de la sociedad. Se bailaba en prostíbulos, conventillos y arrabales, y durante décadas fue visto por la clase alta porteña como un baile vulgar, indigno de los salones respetables.
Aquí viene la parte de la historia que más me fascina: mientras la aristocracia argentina despreciaba al tango, fue Europa quien lo consagró. A partir de 1910, jóvenes de familias acomodadas argentinas que viajaban a París llevaron el baile consigo. París, en plena efervescencia por lo exótico y lo nuevo, lo adoptó con pasión. El tango se convirtió en furor en los salones parisinos, y de ahí saltó a Londres, Nueva York, Berlín.
Y entonces sucedió algo casi cómico si lo pensamos hoy: cuando la clase alta argentina vio que el tango triunfaba en Europa, empezó a aceptarlo en casa. El tango tuvo que conquistar el mundo para ser aceptado en su propia tierra.
La Época de Oro
Entre 1935 y 1952, aproximadamente, el tango vivió su período de mayor esplendor: la Época de Oro. Surgieron las grandes orquestas (de las que hablaremos en detalle en el Capítulo 5), el tango-canción se consolidó con letras de una riqueza poética enorme, y bailar tango se volvió una actividad masiva y central en la vida social de Buenos Aires. Había cientos de salones de baile, y prácticamente toda la sociedad, sin importar su clase social, bailaba tango los fines de semana.
La crisis y la resistencia
Con la llegada del rock and roll y los cambios culturales de las décadas de 1950 y 1960, el tango entró en un declive marcado. Las nuevas generaciones lo asociaron con "la música de los padres" y se volcaron a otros géneros. Durante años, el tango sobrevivió gracias a un núcleo reducido, pero fiel, de bailarines y músicos que se negaron a dejarlo morir.
El renacimiento
En 1983, con el espectáculo Tango Argentino presentado en París y luego en el mundo entero, el tango resurgió con una fuerza inesperada. Una nueva generación, tanto en Argentina como en el resto del mundo, redescubrió este arte. Hoy, el tango se baila en salones de Tokio, Berlín, Nueva York, Ciudad de México y, por supuesto, en Ballroom Dancing PTY. En 2009, la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo su valor como legado universal.
Aplicación práctica
Entender la historia del tango no es un ejercicio académico: cambia la manera en la que bailas.
● Cuando camines en la pista, recordá que esa caminata simple y elegante es la misma que practicaban los orilleros de Buenos Aires hace más de cien años. Hay dignidad en su sencillez.
● Cuando escuches un tango de la Época de Oro, prestá atención a las letras: muchas hablan de nostalgia, de inmigrantes, de barrios. Entender ese contexto te ayuda a interpretar la música con más sensibilidad.
● Cuando te sientas frustrado por no dominar una figura, recordá que el tango fue creado por gente sin formación académica de danza, guiada por la necesidad de expresarse. La técnica importa, pero la autenticidad importa más.
¿Sabías que...?
Durante buena parte de su historia, el tango se bailó entre hombres. No por razones que hoy asociaríamos con el baile en sí, sino porque en los primeros años del tango en los arrabales había muy pocas mujeres, y los hombres practicaban los pasos entre ellos en las esquinas y patios antes de animarse a invitar a bailar a una mujer en los salones. Practicar entre hombres era, literalmente, cómo se entrenaban los primeros tangueros.
Consejo del Instructor
"Les digo siempre a mis alumnos: aprendan al menos un poco de la historia del tango, aunque sea leyendo un artículo como este. No hace falta ser historiador. Pero cuando entendés que el tango nació del desarraigo y la nostalgia, empezás a bailar con otra intención. Ya no es solo una figura técnica, es una manera de honrar a quienes lo crearon."
Reflexión final
La historia del tango nos enseña algo profundamente humano: que del desarraigo y la mezcla puede nacer belleza. Que lo que empieza siendo despreciado puede convertirse, con el tiempo, en patrimonio de la humanidad. Y que cada vez que bailamos, formamos parte de una cadena que empezó en un conventillo de Buenos Aires hace más de un siglo y que hoy nos incluye a nosotros.
Cuando entres a tu próxima clase o milonga, quizás mires el abrazo con otros ojos, sabiendo todo lo que hay detrás de él.
En el próximo capítulo...
Ya conocemos el origen del tango como fenómeno cultural. Ahora es momento de acercarnos a su corazón sonoro. En el Capítulo 3 – La música del tango, vamos a explorar cómo escuchar un tango con otros oídos: sus estructuras, sus silencios, y por qué aprender a escuchar la música es, quizás, el paso más importante que darás como bailarín.
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"Antes de mover los pies, el bailarín de tango tiene que aprender a mover los oídos."
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